Me encantan los sitios que tienen tartas de chocolate y pasteles de colores encima de la barra. Son como familiares y me hacen sentir bien. Y si encima a esto le sumas una decoración retro, unos ventanales desde los que el sol se cuela hasta recordarte en que estación estamos y unos camareros vestidos de negro que sonríen sin parar, no se puede pedir más. Estoy hablando de Carmelitas, un antiguo convento situado en el Raval y reconvertido ahora en una acogedora cafetería, punto de encuentro indispensable si decides darte un paseo por un barrio tan vivo y ecléctico como este.

Y si hablamos de eclecticismo y lugares con encanto (y por una de esas casualidades de la vida nos encontramos en
Oporto) no podemos dejar de ir al
Café París, una gran tienda de antigüedades transformada hace años en una de esas cafeterías que no dejan indiferente a nadie.
Piano de cola, televisiones y radios antiguas, guitarras en la pared, vestidos de novia en la entrada y una infinidad de muñecos y juguetes de época en las vitrinas. Durante el día tranquilidad, música negra y sonrisas y por la noche los d
j’s más reconocidos de Portugal contribuirán a que este clásico espacio sea un referente del Oporto más moderno y vanguardista. Y por cierto,
será un delito si te resistes a probar la tarta casera de manzana con fresa que tienen encima de la barra!
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