Hace unos días se inauguró Fastvínic, la nueva apuesta gastronómica de Monvínic, y nosotros estuvimos ahí para contártelo. Su filosofía ecosostenible nos atrapó desde un primer momento y quisimos saber más. Una vez ahí, el diseño del local y su propuesta culinaria nos acabó de convencer.
Antes de nada, olvídate de todo lo que has visto hasta ahora bajo la denominación fast food. Aunque en Fastvínic el vino se sirva en máquinas dispensadoras self-service (sí, un poco raro… pero si los chicos de Monvínic se atreven con ello…¡adelante!), la carta la firma el mismísimo Sergi de Meià (chef de Monvínic) y su plato estrella es el bocadillo, ac0mpañado de ensaladas, frutas de temporada y zumos naturales, todos elaborados con productos de proximidad, es decir, tan sólo producto 100×100 catalán de origen 100×100 natural. Y es que como bien decía su creador, Sergi Ferrer-Salat, no tiene mucho sentido usar productos ecológicos de Nueva Zelanda si luego vas a contaminar con su transporte hasta Barcelona…
Si hablamos de Fastvínic tenemos que hablar de su interiorismo, un espacio 100×100 sostenible firmado por el estuduio Alfons Tost-Accions (el mismo de Monvínic) en el que, salvo las exclusivas copas sin tallo Riedel y las bandejas de madera Delica, todo es reciclable, incluso los platos y cubiertos (genial, verdad?). Lo que más nos ha gustado: la reutilización de viejos sacos de legumbres como cojines y fundas de sillas, las plantas que recorren todo el alto del local y los lavabos, unos lavabos llenos de colorido que con su pared forrada de espejos antiguos y sus vistas a un jardín vertical interior dan ganas de comerte ahí tu bocadillo.
¿Comemos?
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