
Desde hoy hasta el 2 de enero la Galeria Senda nos presenta la primera exposición individual en la galería del fotógrafo suizo Beat Streuli, dedicada a su último proyecto fotográfico en la bonita Barcelona.
Es uno de los principales exponentes de la fotografía contemporánea y un activo representante de un tipo de fotografía urbana de larga tradición. Viajando por las metrópolis del mundo desde hace quince años se dedica a documentar la presencia humana en espacios urbanos y retrata a gente anónima que pasea en la ciudad.
Las fotografías de Streuli muestran instantáneas aparentemente banales de individuos que se mueven por las calles de grandes ciudades, y que surgen de entre la multitud circundante y son capturados en situaciones rutinarias: paseando por la acera o simplemente cruzando la calle. Aisla sus sujetos de la muchedumbre para indagar en sus expresiones, gestos y andares. Sin nada más que una gran discreción, un teleobjetivo y sin voyeurismo alguno, el artista ha fijado instantes fugaces y suspendidos que extrae del flujo continuo de las personas.
Streuli fotografía al individuo en toda su singularidad, lejos de un análisis sociológico y ajeno a una intención publicitaria. Sus fotos de gran formato no nos muestran una sonrisa artificial y estática sino una actitud natural; esquivan la teatralidad y el espectáculo para acercarnos al gesto espontáneo y la atmósfera cotidiana. Streuli logra crear un retrato colectivo e individual a un mismo tiempo, que tanto sugiere el dinamismo urbano como revela la posición del individuo en la multitud. Pese a estar rodeadas y dirigidas por los ritmos de la ciudad, en sus fotos las personas parecen solitarias, absortas en sus pensamientos y, a veces, inexorablemente solas.
En su nuevo trabajo en Barcelona (ya en 1997 fotografió en el barrio del Raval) Streuli toma como escenarios la Plaça de Catalunya y la Rambla, el paseo público más emblemático de la ciudad, para referirse a la creciente heterogeneidad de la metrópolis moderna. Dentro de estas metrópolis, la mirada de Streuli capta no sólo a transeúntes de diferentes edades y orígenes, sino también medios de transporte, publicidad y piezas de mobiliario urbano, que en este caso permite reconocer símbolos, colores o espacios de Barcelona. Así, cada una de las imágenes es, a la vez, específica en la ciudad de donde proviene y totalmente universal en su nueva transcripción de la rica naturaleza multicultural de nuestra realidad ciudadana.