

“La forma de les coses” es una historia sobre amor, arte, amistad y engaño. Adam (Marc Rodríguez, pero durante unos días interpretado por Julio Manrique) es un chico solitario, feo, con poca gracia, culto, trabajador (vigilante de un museo) y acomplejado que conoce a Evelyn (Mireia Aixalà) una chica entusiasta, con iniciativa, alegre, inteligente (se está doctorando en arte), alocada y con mucho (mal)carácter. Elipsis. Evelyn y Adam son pareja. Él está en el séptimo cielo pero no entiende qué hace una chica tan fantástica y bonita con él, un pobre y feúcho Don Nadie. Pero Evelyn es plenamente feliz con el vigilante de museo, su vertiente intelectual la llena y quiere saberlo todo de él: “Per què em fas tantes preguntes?”, dice Adam, “Perquè em despertes curiositat”, contesta ella. Y parece ser que, además, la atracción no falta.

Tony (Xavi Ricart) y Jenny (Cristina Genebat) son los mejores amigos de Adam y observan y analizan todos los cambios que sufre el protagonista: pérdida de peso, un extraño accidente que modifica la forma de su nariz, su repentina afición por el deporte y necesidad de llevar una vida sana y equilibrada… Adam se acomoda con las “pruebas” de su cambio, y Evelyn aprovecha cualquier oportunidad para reñir con ellos y poner a su pareja entre la espada y la pared, ya que constantemente debe debatirse entre proteger a sus amigos de las acometidas de su chica o darle la razón a la punzante Evelyn.

Pero, no, no podía ser que la tan alabada “La forma de les coses” nos hiciera un mapa emocional simplista de cuatro personajes ¡claro que no! Un twist fantástico consigue alzar toda la trama, todos los personajes, todo el escenario.

Adam ha sido, durante toda su relación, un mero material que la artista ha querido (y conseguido) moldear a base de, simplemente, la manipulación emocional. Evelyn muestra las pruebas que confirman que durante un corto plazo de tiempo y tan solo con el poder de la palabra, Adam se ha transformado física y psicológicamente; “En aquests moments és perfecte, tan perfecte com l’he creat jo” se enorgullece. La explicación de la presunta artista es muy dura, seca, fría y muestra como toda la felicidad vivida por Adam ha sido un mero engaño con el único afán de dar vueltas a los códigos deontológicos. La actuación de Evelyn pone en relieve la falta de límites o la fragilidad de éstos en el ámbito del arte, cuestiona hasta dónde se puede llegar, qué se debe considerar una obra artística y hasta qué punto es lícito jugar con seres humanos y sentimientos para profundizar en nombre de la experimentación.

La actuación de los cuatro es fantástica. Evidentemente, Aixalà es quien más se puede lucir porque las oscilaciones de su personaje permiten más matices y extravagancia interpretativa que el de la sosísima (y lo digo por guión, no por interpretación) Genebat. Por cierto, el embarazo real de ésta última no favorece para nada la trama, ya que se carga las elipsis temporales y el transcurso de la continuidad, cosas de la vida y de la inesperada vuelta del montaje, supongo.

Definitivamente me habéis animado a ir a verla. Espero que aún este a tiempo de comprar las entradas. A mi vuelta comentaré qué me ha parecido, pero si es la mitad de buena de lo que habéis descrito ya me conformo.
Me ha entusiasmado la crítica de esta obra.
Sin duda influirá en la elección de mi próxima salida al teatro.
Seguid así, es muy interesante leer vuestras críticas.
Ahora siempre consulto vuestra página antes de ir a ver una obra. Es muy útil i enriquecedor
leer tus críticas, Mete.
Ahora siempre consulto vuestra página antes de ir a ver una obra. Es muy útil i enriquecedor
leer tus críticas, Mete.
marta
Hoy he ido a ver la obra y me ha impresionado. Todavia estoy en una especie de estado bacío como si me hubiera pasado un camión por encima… que sensación!
Fantastica obra de MAnrique.
Ahora a ver American’Bufalo!