
Mi año terminó ocho horas antes. Y es que celebrar el inicio del nuevo en
Tokio no tiene precio.
Japón te atrapa nada más llegar. Es una ciudad de esas
llenas de vida y que miran al
futuro con decisión, sin renunciar para nada a su preciada y mágica tradición, rica y elegantísima en cada uno de sus detalles. Son
ciudades de contrastes, increíbles cosmópolis hiperurbanas para
perderse sin hacer caso del reloj. Y encontrarse, por ejemplo, con una de esas
tiendas que no pueden hacer otra cosa más que
hacerte feliz. Escondida en una pequeña callejuela, dentro del complejo entramado de calles cubiertas abarrotadas de tiendas que es el centro de Kioto,
se encuentra Romance. El color, la alegría y el diseño invaden cada rincón de este paraíso del que difícilmente podrás salir sin una de sus prendas.
Pañuelos, chalecos, faldas o camisas de conocidísimos diseñadores envueltas siempre dentro de una de esas bolsitas customizadas donde sus dueñas ya se habrán encargado de esconderte gominolas, zumos o cualquier juguete que te haga sonreir, ya en casa,
al abrir una maleta que se cerró de milagro.
Está abierta, entras?
Más tendencias: