escrito por Ines Joverel 21-11-2009
sin comentarios| categoría: Cine

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Inaugurada oficialmente en 1895 la Biennale ha ido creciendo y evolucionando sumando a su programa diferentes festivales como el de cine, arquitectura, arte, danza, música y además ahora performance y teatro que se celebran en diferentes fechas del año cada dos años. Pasados los seis meses de duración este fin de semana se clausura la 53 edición de la Exposición Internacional de Arte de la Biennale de Venecia la cual ha alcanzado números tan positivos como 359,000 visitantes desde Junio 09´.
Las exposiciones siempre se han caracterizado por tener un carácter innovador, vanguardista y cutting-edge aunque en muchas ocasiones y especialmente en estos tiempos, la crítica no siempre comparte este espíritu. Muchos achacan la falta de atención y calidad al aumento precipitado de países participantes en la muestra lo cual comporta un incremento del tiempo necesario para apreciar todo lo que uno visita; un factor que se ve a la vez agudizado por las nuevas distancias entre pabellones y otros centros de exposición instalados fuera de los tradicionalmente principales le Giardini y Arsenale. Lo cierto es que es imposible que llueva al gusto de todos pero entre la multitud, siempre hay algunos que destacan y resaltan y deben ser reconocidos por ello. En esta edición los pabellones escandinavos se han llevado algunas de las mejores críticas; dos espacios convertidos en supuestas viviendas que desprenden una gran sobriedad a su vez que un cinismo envuelto en misterio. Uno se siente intruso entrando en una casa ajena pero llena de vida reflejando el gusto y costumbres, traumas y vicios de las personas que normalmente habitaban allí. De un modo completamente distinto, el pabellón ruso también consigue despertar al público nuevas reflexiones gracias a las conocidas y reivindicativas instalaciones de sangre y petróleo de Andrei Molodkin y el peculiar y divertido humor de Gosha Ostretsov.
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Este año el pabellón español se ha llenado de lienzos y cerámicas del celebradísimo artista mallorquín Miquel Barcelo; siempre mostrando diferentes texturas y formas que juegan con nuestro ojo representando el mar, el desierto y la naturaleza.

La Exposición Internacional de Arte de Venecia es famosa por su larga tradición e historia en la que cada país escoge al artista o artistas y comisarios para crear una exposición que represente a cada nación; este formato ha sido puesto en duda por algunos en momentos en los que las tendencias hacia una globalización inminente y un política multiculturalita apuestan por la no diferenciación entre naciones e individuos. Sin embargo y a pesar de todo ello, la Biennale sigue siendo una iniciativa excelente para estimular la creación y promoción del arte y la cultura de todo el mundo y en especial de aquellos países que debutan en cada edición iniciándose de esta manera en el terreno artístico internacional.



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