
There’s no place like home. Y esto es bien cierto. Cuando encontramos un sitio confortable, lo hacemos nuestro y nos sentimos como en casa. Algo así me pasó en Salotto 42, en Roma. Al entrar, es como si de repente, chocaras con el cuarto de estar de tu casa, eso si una casa a la última moda.
Con vistas inmejorables (unas columnas del año 145) se puede disfrutar de un cóctel, un café o unos aperitivos típicos suecos.
Lo puedes encontrar en Piazza di Pietra, 42.

Un auténtico Bistro Français en el corazón de Brooklyn. Hace unos días, el 14 de julio, montaron una buena farra para celebrar el Día de la Bastilla juntando aromas parisinas de Diptyque Paris, el estilismo “très chic” de Shopvanty.com y las lecciones de francés gratuitas de Samteachesfrench. Vamos que si no fuera porque al salir te encuentras la Metropolitan Avenue, pensarías que estás en algún rincón de nuestra vecina Francia.
Pasado el Día de la Bastilla, Juliette sigue mereciendo la pena, vayas el día que vayas, encontrarás un increíble bruch (uno de los más deliciosos que he probado en mi vida…je jure) compuesto por una tortilla rellana de queso de cabra y espárragos a las finas hierbas, salmón, huevos benedicto, pancake de manzana, tostadas francesas y la lista sigue hasta el infinito…
También puedes comer, cenar o tomar un cocktail, vamos que vayas a la hora que vayas, Juliette estará allí para tí.

En pleno Mercado de San Miguel, esta joya para los amantes del sushi. Cierto es que es un lugar dónde cuesta decidirse ya que hay miles de puestecitos de diferentes tipos de comida con una pinta increíble.
Finalmente y tras larga deliberación, opté por japonés. La gran duda posterior fue qué escoger. Todo el sushi habido y por haber, imaginado y por imaginar, a vuestro alcance y a escoger ya que va por unidad.

¿Conocéis al grupo Tragaluz? Son los que crearon restaurantes tan geniales como el Negro-Rojo, el Bestial o el Tomate.
Me encantan los sitios que tienen tartas de chocolate y pasteles de colores encima de la barra. Son como familiares y me hacen sentir bien. Y si encima a esto le sumas una decoración retro, unos ventanales desde los que el sol se cuela hasta recordarte en que estación estamos y unos camareros vestidos de negro que sonríen sin parar, no se puede pedir más. Estoy hablando de Carmelitas, un antiguo convento situado en el Raval y reconvertido ahora en una acogedora cafetería, punto de encuentro indispensable si decides darte un paseo por un barrio tan vivo y ecléctico como este.


Me encanta la comida japonesa y al hablarme del Mosquito, sinceramente tuve mis dudas, pero todas ellas se esfumaron en el momento que me trajeron el primer plato. Situado muy cerca al mercado de Santa Catalina, nunca se queda sin gente, así que mejor reservar.
Cierto es que no es un restaurante 100% japanese ya que fusionan los makis, sushis y sashimis con ingredientes de todo tipo formando, lo que ellos llaman, tapas exóticas. Pero hay que reconocerles el mérito de no ser japoneses y haber conseguido una comida deliciosa y un ambiente perfecto para minicenitas de grupo.
Como su hermano grande divierte al ritmo de tapas, la experiencia rebosa en su bolsillo y el dominio en su mirada, Paco Guzmán decidió abrir su segunda criatura: El Santa. Como el buenhacer es su presentación y el producto su manera de trabajar Paco ha creado un restaurante con un doble estilo.
El de mediodía con un menú en safata de hierro, con tres platos sabrosos, un segundo en su punto y un postre sin descripción y una noche sofisticada con un ambiente más personal y privado. Como no podemos presentaros a todos este maestro, ni haceros probar el sabor de sus delicias, dejamos que pasees por estas dos plantas diseñadas por Albert Tost, que descubras el ambiente y que te prepares para anotar su dirección. Dale al play y disfruta de este primer bocadito, y ya sabes, todo el capítulo completo aquí
¿Listo? Bienvenido a El Santa.
Vídeo en: funfood.tendencias.tv
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Llega a mi buzón una novedad en la ciudad, me llama la atención y la visito. Está en la zona donde se mueve una parte de la noche catalana (los de arriba de diagonal) y no entra dentro de definición alguna. Es un restaurante con una carta exquisita (especialidades asiáticas con tendencias Hakka y japonesa) a la vez que un bar de copas lounge club, con una barra de hielo, a la vez que un plató de televisión que emite en directo por Internet. Todo esto en 800 m2 donde reluce el gusto por la buena decoración, (diseñado por La Plataforma DLF), un dispositivo tecnológico de pantallas de última generación y un sistema de telas que permiten dar diferentes aspectos al lugar. El chef, Federico Irschick, firma los platos con experiencia y renombre acompañado por el maestro Juan Yi Qui, experto en comida hakka, y el sushiman Kam Shan. Sus platos no tienen desperdicio.
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Se llama Broadbar y el objetivo es llenar el lugar con quien busca disfrutar de los mordiscos orientales más sabrosos (y también de los gustos de aquí gracias a su carta Exclusive), de quien busca un lugar para expresar su talento gracias al plató (tienen una actividad diaria con una parrilla en directo de las 20h hasta la 1 de la madrugada) y los que buscan una sala versátil para cualquier tipo de ocasión. Por el momento, si pasas por Barcelona, puedes subir Aribau arriba, pararte en el 191 y disfrutar de este polifacético lugar, ¡te sorprenderá!