
Estos chicos han sabido
revolucionar el terreno musical de
Francia, y gracias a Internet ya casi de medio mundo, con sus concerts à emporter, o
“Take away shows” como ellos los llaman.
Nada más ni nada menos que un concierto semanal improvisado donde menos te lo esperarías, desde un ascensor, a un parque repleto de niños o a un ático parisino. Todo vale en la Blogothèque. Donde la música, la calidad de los artistas seleccionados y su capacidad de sorpresa sobre “aquel que pasaba por ahí” prima sobre todo lo demás.

Cada concierto, un videoclip improvisado que, para que luego no se diga de los franceses, cuelgan en podcast y streaming además de ofrecernos la oportunidad de
descargarlos durante un periodo de tiempo limitado.
No se trata de negocio musical. Se trata de
disfrutar de la música en estado puro, de la magia del directo y de lo inesperado.
Si creías que el mundo de la música estaba estancado, es que no lo habías visto todo.
Y, ahora, como dijo un iluminado David Bowie…
LET’S DANCE!
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